Benigno Hernández Aguilar: Descubrir las sombras de París

Durante una residencia artística de 15 días en la capital francesa, el artista oaxaqueño Benigno Hernández Aguilar desarrolla las series Sombras en París y Personajes de París, un conjunto de tintas sobre papel de algodón que explora la vida cotidiana, el paisaje urbano y aquello que suele permanecer inadvertido en la llamada Ciudad Luz.

 

Por primera vez, Benigno Hernández Aguilar recorre París con la mirada de quien llega a un territorio desconocido, pero también con la disposición del artista que convierte la observación cotidiana en materia de trabajo. Su estancia de 15 días en la capital francesa ha sido posible gracias a su propio trabajo artístico, con el propósito de favorecer un periodo de exploración y producción creativa.

De esta experiencia han surgido dos series estrechamente relacionadas: Sombras en París y Personajes de París, realizadas con tinta sobre papel de algodón. En ellas, Hernández Aguilar registra escenas, paisajes y personajes encontrados durante sus recorridos por la ciudad.

“Es mi primera vez en París y me he asombrado de muchas cosas que veo a diario”, señala el artista. Ese asombro se ha convertido en una suerte de método de trabajo: caminar, mirar y dejar que una escena aparentemente común revele una posibilidad plástica.

Las obras no buscan reproducir los grandes monumentos que han construido la imagen turística de París. Su interés está en otro sitio: las calles, los transeúntes, las siluetas y, particularmente, las sombras. Para Hernández Aguilar, estas últimas constituyen “una forma de revelar aquello que normalmente pasa desapercibido”, aunque también le permiten observar la propia realidad como un recurso plástico.

La elección de los motivos tampoco responde a un programa previamente establecido. Es la ciudad la que parece ir proponiendo los temas. El artista explica que trabaja principalmente a partir de “la intuición que surge mientras camino”, atento a esos personajes en acción que encuentra en la vida cotidiana. De esta manera, sus recorridos se transforman en un ejercicio de observación: descubrir una postura, una silueta, un gesto o una escena fugaz y trasladarlos posteriormente al papel.

La residencia también le ha permitido acercarse directamente a algunas de las colecciones artísticas más importantes del mundo. En París, Hernández Aguilar ha visitado el Museo del Louvre, el Musée de l’Orangerie, el Musée d’Orsay, el Musée du Quai Branly–Jacques Chirac, el Palais de Tokyo y la Bourse de Commerce–Pinault Collection. Estos recorridos le han permitido confrontar su propia práctica con expresiones artísticas de distintas épocas y procedencias: desde los grandes Nenúfares de Claude Monet y las obras de Pablo Picasso, Henri Matisse, Amedeo Modigliani, André Derain y Chaïm Soutine, hasta las manifestaciones del arte contemporáneo y las colecciones de culturas de África, Asia, Oceanía y América.

Como parte de este viaje, Hernández Aguilar realizó además una estancia en Londres, donde visitó el British Museum, la National Gallery y el Victoria and Albert Museum. La posibilidad de recorrer estas colecciones amplió la experiencia más allá de París y convirtió el viaje en un acercamiento directo a diferentes momentos de la historia del arte y a tradiciones visuales procedentes de diversas culturas.

Para un creador procedente de Oaxaca, la experiencia implica también confrontar paisajes culturales profundamente distintos. La arquitectura, el ritmo de los habitantes, la manera de ocupar el espacio público y la diversidad de personajes que circulan por París ofrecen un nuevo repertorio visual. Sin embargo, Hernández Aguilar mantiene una constante de su trabajo: la búsqueda de lo poético dentro de situaciones aparentemente ordinarias.

Es precisamente ahí donde Sombras en París adquiere un sentido que rebasa el recurso gráfico. Frente a una ciudad definida históricamente como la Ciudad Luz, Hernández Aguilar ha decidido mirar hacia aquello que la luz produce, pero que pocas veces ocupa el centro de nuestra atención.

“Me gustaría que la gente viera las sombras, que no pasen desapercibidas”, explica. Para él, esas formas son “los personajes ocultos de esta ciudad”. La paradoja resulta especialmente sugerente: viajar hasta la Ciudad Luz para concentrarse precisamente en sus zonas oscuras, en las siluetas efímeras que aparecen sobre calles, muros y edificios.

Al concluir la residencia, las obras realizadas durante estos 15 días constituirán no solamente el testimonio de su primera estancia en París, sino también una exploración de su propia manera de mirar. “Soy alguien que intenta descubrir lo oculto, lo poético, en lo cotidiano”, afirma.

Deja tu comentario: